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HAGAMOS CULTURA DE PAZ

La violencia no es la solución

Por activa y por pasiva, la Doctrina Social de la Iglesia, y el mismo papa Francisco, reiteran que la única vía de solución de los conflictos es la promoción de la justicia (desarrollo –Pablo VI: Populorum Progressio- y solidaridad –Juan Pablo II: Sollicitudo Rei Socuialis-) y el diálogo:. El papa Francisco afirma: «Por este motivo, deseo dirigir una encarecida exhortación a cuantos siembran violencia y muerte con las armas: (...) Renuncien a la vía de las armas y vayan al encuentro del otro con el diálogo, el perdón y la reconciliación para reconstruir a su alrededor la justicia, la confianza y la esperanza» (Mensaje Paz 7).

Todos responsables

La violencia no es algo que afecta únicamente a la “guerra” como tal, sino a las relaciones humanas, a nuestro modo de vivir y de relacionarnos que, por aquí y por allá, rompen la fraternidad: «las numerosas situaciones de desigualdad, de pobreza y de injusticia revelan no sólo una profunda falta de fraternidad, sino también la ausencia de una cultura de la solidaridad. Las nuevas ideologías, caracterizadas por un difuso individualismo, egocentrismo y consumismo materialista, debilitan los lazos sociales, fomentando esa mentalidad del “descarte”, que lleva al desprecio y al abandono de los más débiles, de cuantos son considerados “inútiles”. Así la convivencia humana se parece cada vez más a un mero “do ut des” pragmático y egoísta» (papa Francisco, Mensaje Jornada Paz, 1).

Una “cultura de la solidaridad” requiere un esfuerzo, de todos, por cambiar nuestro modo de estar unos con otros, desde nuestra vida comunitaria hasta nuestro modo de leer, de informarnos y de pensar sobre las circunstancias globales en las que vivimos, de utilizar los medios de comunicación y la informática.

La llamada del papa Francisco es a todos nosotros: «la nueva evangelización anima a todo bautizado a ser instrumento de pacificación y testimonio creíble de una vida reconciliada. Es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones. El autor principal, el sujeto histórico de este proceso, es la gente y su cultura, no es una clase, una fracción, un grupo, una élite. No necesitamos un proyecto de unos pocos para unos pocos, o una minoría ilustrada o testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo. Se trata de un acuerdo para vivir juntos, de un pacto social y cultural» (Evangelii Gaudium, n. 239)..

Fragmento Tomado de Justicia y Solidaridad de la CONFER 2014