Gracia y Paz

Sáb, 01/21/2017 - 14:04 -- miscordi

Durante los domingos de este tiempo ordinario leemos la primera carta a los corintios y me ha parecido oportuno brindarles esta reflexión.

-Gracia y paz_, con estas palabras el apóstol san Pablo saluda a «la comunidad de Dios en Corinto» (de esta forma la llama 22 veces lo cual es notorio), fusiona dos saludos de dos culturas distintas pero unidas en la fe, se trata de los saludos griego y judío, el griego es «Jairé», y el judío «shalom»; se tradujo cómo «Gracia y paz» . Esto a simple vista y tan acostumbrados a oírlo en las celebraciones litúrgicas para muchos puede ser una fórmula de saludo litúrgico, cuando la intención del apóstol es desde el principio declarar la unión por la fe en el Dios revelado por Jesús.

Un poco del contexto. San Pablo, que se llamaba Saulo, no conoció a Jesús durante su vida terrena, pero si a la primera generación de discípulos, unos tres años después de la resurrección de Jesús consintió la lapidación del diácono Esteban, y siendo un celoso fariseo e hijo de fariseo persiguió a los cristianos (véase Hechos 7 y 8), tras la aparición que tuvo y ser llamado a ser apóstol, paso tres años en el desierto del Sahara, luego predicó entre los judíos y luego entre los gentiles, lo hizo en Damasco, Jerusalén; y estando en Tarso Bernabé fue por él para que fueran a Antioquía. Separado de Bernabé y teniendo como compañero a Lucas en su segundo viaje misionero llegaron a Corinto (véase Hechos 18). Estuvo allí un año y medio, perseguido por lo judíos y sin quererlo juzgar Galión el procurador romano se fue a Efeso yéndose con él los esposos Priscila y Aquila.

Un poco sobre Corinto, en aquella época perteneció a la provincia de Acaya y fue su capital, tuvo un gran auge como colonia romana aunque fue destruida en el año 146 a. C., y luego capital de los veteranos de Julio César en el año 44 a. C. Tuvo dos puertos de importancia marítima: Cencreas y Lequeo; se distinguió por los juegos del Istmo a los que asistió el emperador Nerón; como capital creció muy rápido y para el siglo I d. C. tenía medio millón de habitantes, cantidad superada solo por Roma y Alejandría, atraídos por la riqueza había empleados, veteranos militares, comerciantes, prostitutas y charlatanes de religiones de todo tipo. Prevalecía la prosperidad, el lujo, el libertinaje, y la misma gente decía "corintearse" por ser la ciudad del vicio insuperable de aquel mundo romano. Permanecía aún el antiguo templo de Apolo y esculturas de todos los dioses griegos con nombres romanos. Había judíos, llamados de la diáspora, y tenían sinagoga cuyo jefe Crispo se convirtió al cristianismo con la predicación de Pablo. Sin embargo, lo más seguro es que los judíos allí existentes habían sido helenizados o como Pablo eran ciudadanos romanos,o bien según los historiadores Suetonio y Flavio Josefo, Vespaciano forzó y envío judíos a Corinto para hacer el canal que quería Nerón; éstos, pues, bien pueden ser aquel pequeño grupo convertido al cristianismo.

Volvamos a la pareja de Priscila y Aquila quienes dieron trabajo y custodia a Pablo, pues estando en un entorno cosmopolita todo era más tolerante y Pablo aprovecha para hacer una denuncia de las faltas morales, es ejemplar en el trabajo e incansable en la predicación, pero tenemos cinco desafíos que presento enseguida: 1. A esta primera carta antecede otra y lo mismo a la segunda, las cuales están desaparecidas. 2. La estancia de Pablo en Corintio se ha puesto en duda igual que la autenticidad de autoría de las cartas que tenemos. 3. La norma moral de una circunstancia local como el hecho de pedir a las mujeres que se cubrieran la cabeza, para no confundirse con las princesas vestales, se hizo universal por siglos en la Iglesia. 4. Hay que advertir que no se toman estos pasajes en su contexto llevan a discriminación como cuando se condena aquellos de los que Pablo dice claramente «no entrarán al reino de los cielos... pero mucho de esto eran ustedes y fueron rescatados por Cristo» 5. Es una carta eminentemente kerigmática si se pierde esto se puede uno quedar en puras normas morales al estilo de los fariseos.

Profundizaré un poco al respecto. Corinto fue una iglesia muy problemática para Pablo, rica en dones y carismas pero dividida por quienes más bienes tenían, incluso al final de la Eucaristía al compartir los alimentos; se dividían hasta por las personalidades, unos decían ser de Apolo, otros de Pedro, y otros más de Pablo. Una comunidad se arruina cuando quitamos del centro a Jesús y ponemos a los hombres. Las divisiones siempre son el resultado de una fe inmadura. Cualquier cosa que divida a una comunidad no viene del Espíritu Santo, ni siquiera los dones, la solución no está en acuerdos o en unificar criterios sino como dice Pablo: «en predicar el evangelio» (véase capítulo 1,17), comunidad que no se evangeliza se paganiza, se deshumaniza y se descristianiza. Termino pues con las palabras de Pablo que deben llevarnos a la al reto de la unidad y no dejarlas acartonadas en la ritualidad: «Gracia y paz» («Jairé» y Shalom»).

Sacerdote Daniel Valdez García.